Ahora, acá estas, en este café,
dando vueltas junto con el azúcar,
acompañada por la cucharla y es menester,
que sea tomado, ahora, acá.
Y te hundís en las profundidades de mi boca,
de donde repentinamente huís y apareces en la punta de la taza que frente a mi nariz veo.
Y me incomoda un poco verte ahí.
Dejo la taza y te veo, ahí en el fondo, allá abajo.
Jugando a alejarte y sorprendentemente aparecer frente a mi.
Y me miras y nos miramos con los ojos, con los huesos y luchamos con miradas,
como una guerra, como un sin fin,
con el fin de meterme con mi mirada dentro tuyo y bailar,
y por temor nadie se mueve,
pero vos estas ahí, frente a mi,
como un recién llegado y te adueñas del espacio,
de este espacio que no tengo, del viento.
Y salís.
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