Y si hoy me veo envuelta en oscuridad,
tras la noche cae el día
y con el la claridad de tus ojos, de tus palabras.
Brilla tu risa, yo ante tu presencia.
Brilla tu risa y desarma, trayendo con ella
la calma y la desesperación, el día y la noche, gritos, llantos , peleas.
Me detengo y tomo los minutos necesarios pero cuando veo tu sonrisa comienzo a comprender que nada malo pasará. Como el oxigeno, es imprescindible, irremplazable e inigualable. Me devuelve las fuerzas y las transforma en energía. Alegría. La felicidad surge de vos, si vos no apostas a ella, nadie lo hará por vos. Viví, ámame y sé feliz. (que por mi parte viviré amándote felizmente).
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